Francia no solo es famosa por la Torre Eiffel o el arte del Louvre, también lo es por su gastronomía única, reconocida a nivel mundial. Si estás planeando un viaje al país galo, prepárate para un festín de sabores, texturas y aromas que van desde lo más simple hasta lo más sofisticado.
Aquí te presento 10 platillos típicos que debes probar sí o sí en tu visita a Francia, tanto en restaurantes como en pequeñas boulangeries o mercados locales.
1. Croissant
No hay mejor manera de comenzar el día en Francia que con un croissant recién horneado. Crujiente por fuera, suave por dentro y con ese sabor a mantequilla tan característico, este panecillo es un clásico del desayuno francés.
Pruébalo en una boulangerie local, acompañado de un café o chocolat chaud.

2. Soupe à l’oignon (Sopa de cebolla)
Este plato tradicional de invierno combina caldo de res, cebolla caramelizada y queso gratinado sobre pan tostado. La textura del queso derretido y el sabor profundo de la cebolla la hacen una de las sopas más reconfortantes de Francia.
Ideal para probar en los bistrot parisinos o en ciudades como Lyon, cuna de la gastronomía francesa.

3. Quiche Lorraine
Una deliciosa tarta salada hecha con masa quebrada, rellena de crema, huevos, tocino y, en ocasiones, queso. Aunque su origen es de la región de Lorena, hoy se puede encontrar en todo el país.
Perfecta para un almuerzo ligero acompañado de una ensalada fresca.

4. Escargots de Bourgogne (Caracoles)
Este platillo puede sonar exótico, pero es muy popular en Francia. Los caracoles se preparan con mantequilla, ajo y perejil, y se sirven dentro de sus conchas. Si te animas a probarlos, hazlo en un restaurante tradicional de Borgoña o París.
Sorprendentemente suaves y sabrosos, son una experiencia culinaria muy francesa.

5. Boeuf Bourguignon
Un estofado de carne de res cocinado lentamente en vino tinto de Borgoña, zanahorias, cebollas y champiñones. Este plato es rico, intenso y perfecto para un almuerzo o cena tradicional.
Lo encontrarás en muchos menús de restaurantes regionales, especialmente en el centro de Francia.

6. Baguette
Más que un simple pan, la baguette es parte de la identidad cultural francesa. Crujiente por fuera, esponjosa por dentro, y perfecta para acompañar quesos, embutidos o simplemente con mantequilla.
No olvides comprarla recién hecha en cualquier panadería local. Te aseguro que sabrá diferente a cualquier pan que hayas probado antes.

7. Coq au Vin
Este clásico francés es un guiso de pollo cocinado con vino tinto, champiñones, cebolla y ajo. Su preparación lenta le da un sabor profundo y reconfortante.
Es muy común en cenas familiares y se sirve con papas o pan rústico.

8. Ratatouille
Sí, como en la película. Este platillo originario de la región de Provenza es una mezcla de vegetales salteados: berenjena, calabacín, pimientos, tomate y ajo, cocinados lentamente en aceite de oliva.
Ideal para vegetarianos, ligero y lleno de sabor. Pruébalo con arroz blanco o como guarnición.

9. Crème brûlée
Un clásico entre los postres. Esta crema de vainilla con capa de azúcar caramelizado es suave, elegante y deliciosa. La mezcla del crocante del azúcar con la textura cremosa la convierte en el broche perfecto para una cena.
Lo encontrarás en la carta de casi cualquier restaurante tradicional.

10. Quesos franceses
Francia produce más de 400 tipos de quesos. Algunos imperdibles: Camembert, Brie, Roquefort y Comté. Puedes probarlos en mercados locales, tiendas especializadas o al final de una comida en cualquier restaurante.
Acompáñalos con baguette, uvas o una copa de vino para vivir la experiencia completa.

Consejo extra: acompaña tu comida con vinos regionales
Cada platillo francés sabe mejor si se acompaña con un buen vino local. Si visitas Burdeos, prueba un tinto robusto. Si estás en Alsacia, opta por un blanco fresco. Y si estás en París, simplemente déjate recomendar por el mesero: suelen saber lo que va mejor con tu elección.
La gastronomía francesa es un viaje en sí misma. Probar estos 10 platillos típicos te dará un vistazo auténtico a la cultura y al sabor del país. No olvides comer sin prisa, disfrutar cada bocado y dejar espacio para el postre.
¿Listo para tu próxima aventura culinaria?

